El papel del jefe consejero científico es una mezcla de libertad de opinión sobre cualquier tema científico y tecnológico y de ausencia de responsabilidad presupuestaria y de control directo de los laboratorios donde se corroboran sus consejos. Esta es la característica más destacada de cómo el Gobierno británico plantea la ciencia y la tecnología. Las decisiones, estén relacionadas con la investigación básica que realizan las Universidades y los Consejos de Investigación o con la investigación aplicada realizada en función de la política, regulación y contratación del gobierno, se delegan en personas con conocimientos extensos como para reconocer la excelencia científica y comprender cómo la ciencia y la tecnología pueden contribuir a mejorar la calidad de vida y la competitividad internacional.
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