Los preparados farmacológicos con vitaminas son uno de los grupos olvidados por la farmacología. A nivel popular se tiende a creer que las vitaminas no son fármacos, que están carentes de efectos secundarios y que pueden producir efectos milagrosos.
Hay que tener en cuenta que el consumo irracional de vitaminas, además de ser un gasto inútil, puede conllevar la aparición de efectos adversos, en algunos casos graves, lo que sucede fundamentalmente con la ingesta de dosis elevadas de vitaminas liposolubles.
La "autoprescripción" de suplementos vitamínicos sin ningún fundamento está alcanzando cotas preocupantes en nuestro país, máxime teniendo en cuenta que en nuestro medio no suelen producirse carencias vitamínicas debido a que las necesidades quedan suficientemente cubiertas con una dieta variada, adecuada en cantidad y calidad.
La utilización de vitaminas en forma de medicamentos debe reducirse a aquellas situaciones fisiológicas, patológicas, etc., en las que su administración esté justificada y, por tanto, indicada y siempre a la dosis recomendada.
Es necesario que el profesional de enfermería conozca todo lo referente a este grupo de fármacos con el fin de educar a la población sobre el consumo racional de vitaminas.
De los dos grupos tradicionales de vitaminas, sin lugar a dudas, hay que tener especial preocupación, en cuanto a la toxicidad, con las liposolubles (A, D, E y K), ya que a dosis superiores a las recomendadas pueden producir cuadros de hipervitaminosis con efectos secundarios que pueden ser graves.
Se han de seguir escrupulosamente las pautas de dosificación de vitaminas en el embarazo, ya que algunas de ellas a dosis altas pueden producir efectos teratógenos.
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