En el ámbito de una situación institucional, algunos elementos que se llevan a cabo durante actos rutinarios adquieren particular importancia cuando la relación entre el adulto y el niño o niña se manifiesta a través de una actividad concreta, o cuando el niño participa, mediante un movimiento, en cuidar su cuerpo. Por ejemplo, cuando levanta los brazos hacia la camiseta; cuando, a petición del adulto, se sienta o se levanta, o cuando se acerca al adulto arrastrándose o gateando. Todos estos movimientos indican que el niño se interesa por todo lo que sucede, y que le gusta participar con el adulto.
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