La química analítica, aunque no sea la única fuente de información idónea sobre los alimentos, proporciona datos definitivos para contestar a cuestiones tan importantes como el porqué y el cómo de las transformaciones, la calidad de las materias primas y de los productos terminados, el período de vida útil, el mejor modo de almacenaje, la conservación, el transporte, etc. Los alimentos son un desafío arduo para la química analítica: unas veces por la presencia simultánea de compuestos afines en cantidades iguales o mayores o por el acompañamiento de sustancias lábiles modificables durante el análisis, y otras porque la sensibilidad de los métodos de detección habituales sea menor que la que exigirían ciertos componentes.
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