La concentración de electrolitos en el medio interno va íntimamente unida a los estados de hidratación y deshidratación, así como al estado de neutralidad del organismo animal. Ese medio interno (agua y electrolitos) mantiene constante su composición merced al trabajo de otro órgano fundamental que es el riñón, que se compromete a mantener la homeostasia interna. Somos conscientes de que separar el agua, electrolitos y riñón es una temeridad que roza el despropósito, no obstante, dado el talante didáctico de esta monografía y habida cuenta que las alteraciones del equilibrio ácido-básico fueron tratadas en el nº 96 de Bovis, hemos corrido ese riesgo y en este capítulo nos limitaremos a adscribir la semiología de los trastornos electrolíticos, dejando la biopatología renal para el capítulo VI.
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