Desarrolla el autor en este artículo una reflexión en torno a las posibilidades de las experiencias de laspolíticas culturales de proximidad como base para inspirar un nuevo modelo de democracia participativa.En el actual contexto de crisis política y social, agravado por las luchas de clanes con intereses espurios,el texto defiende que deberían ser las instituciones locales, las más cercanas al ciudadano, las que impulsasenlas acciones de promoción de la participación ciudadana en la vida política, de modo que sepudiera producir un flujo ascendente hasta alcanzar las esferas de representación política estatal. Eltexto defiende la pertinencia y validez de los principios que sustentan la Agenda 21 de la Cultura comomodelo para definir un futuro donde se contemplase la creación de estructuras de gobernanza más ampliasy participativas. Entre las propuestas que plantea el artículo figura la elaboración de un plan estratégicoestatal de fomento de la participación ciudadana en la vida política.
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