El autor reflexiona sobre la curiosidad por el pasado, como motor de la invención del coleccionismo, y sobre la vinculación de muchos de los grandes museos del primer mundo a los procesos de conquista del territorio y de expoliación del patrimonio. La relación entre historia y hegemonía es tal que, en la época de la globalización postcolonial que vivimos ahora, caracterizada por un movimiento cada vez más importante de personas desde las periferias hacia el centro, el discurso etnocéntrico no decrece. Aun así, la incorporación de la historia política, social y cultural moderna a los museos tiene complejidades. A pesar de que los museos de historia han ido tradicionalmente ligados o bien a la ciudad o bien a la exaltación de la nación, el pensamiento histórico crítico no se ha empezado a introducir sino hasta recientemente, dando continuidad a proyectos expositivos de hechos históricos, sociales y culturales que en general habían sido siempre patrimonio de los libros y del cine documental. En este sentido la museografía en su género con sus códigos y leyes específicos que aporta a la explicación de la historia unos valores añadidos distintos a los que puedan aportar otros géneros.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados