El consumo humano de leche en el Neolítico explicaría la distribución mundial de la capacidad de digerir la lactosa. La tolerancia a la lactosa es un ejemplo sobre la interacción de la genética, la cultura y la dieta humanas.
La lactosa es el azúcar que se encuentra de forma natural en la leche de forma predominante. Para digerirla, el organismo humano precisa de la enzima lactasa, proteína que se prduce normalmente en la mucosa intestinal en el intestino delgado, y que transforma la lactosa en unidades más pequeñas (glucosa y galactosa).
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