Se realiza un análisis de las características ofrecidas por la ganadería ligada a la tierra, tanto en la orientada a producir leche como en aquella que produce carne, para llegar a la conclusión de que los recursos naturales, la hierba, no eS debidamente obtenida y aprovechada como parte integrante del sistema productivo de los rumiantes, por lo que su función queda sensiblemente relegada en el equilibrio forrajes-concentrados cua,ndo se trata de alimentar vacas lecheras y por otro lado se esta deteriorando cuantitativa y cualitativamente en las zonas medias y altas por desaparición, reducción o sustitución de los animales para carne que asentaban sobre ellas. Es claro que el modelo ganadero seguido por España precisa un fuerte golpe de timón hacía el uso de esos recursos baratos, por que ante la crisis energética, los problemas que plantean las importaciones de maíz y soja y la posible estabilización de la población activa agraria, ese camino, aunque nada fácil, es el que puede poner a España a.cubierto de situaciones imprevisibles.
Se señalan las directrices de actuación tanto para la producción de leche como para la de carne, subrayando en la primera el papel de la hierba en la reducción de costes y en la segunda la interacción recursos naturales-explotación de ganado vacuno, ovino o caprino en régimen extensivo, generalmente para carne.
Una vez definido el problema que da título al texto, se ofrece referencia de los estudios elaborados pará"éonocerlo a fondo y dar soluciones. En teoría es factible aumentar el efectivo de unidades de ganado mayor en más de 300.000 dentro de las áreas deprimidas o de montaña del interior de la cornisa Cantábrica (Asturias, Cantabria, Alava), pues tecnicamente es posible reconvertir para aprovechar los recursos naturales potenciales de un millo,n de hectáreas, supuesto que cedan los factores limitantes existentes, en particular la financiación de las nuevas alternativas de producción de carne sobre dichos recursos, financiación que en el momento presente carece de atractivo para el empresario a causa de las muy especiales condiciones de rentabilidad que acompañan a la explotación durante los primeros cinco-seis años. Sin embargo, bajo criterios realistas, esa hipótesis levanta muy serias reservas.
Se informa de las acciones en curso a cargo del Ministerio de Agricultura, haciendo su juicio crítico. Los programas de explotaciones colaboradoras de cultivos herbáceos y de desarrollo forrajero-pratense en ejecución desde 1978, si bien no suplen en modo alguno a una línea de financiación selectiva y prioritaria para recuperación de recu'rsos naturales, actuan en régimen vicariante, a través de la subvención de las labores llamadas especiales, para poner en uso superficies degeneradas, subutilizadas, invadidas por matorral o perdidas a monte bajo.
Esos programas reflejan la adaptación al propio medio, el protagonismo del ganadero solo o agrupado y la función de asistencia técnica y apoyo de la inversión desplegada por la administración sin espíritu dirigista.
No se deja de destacar como aspecto básico del buen éxito del programa que las superficies de pradera o pastizal recuperadas lo son en función de la carga ganadera que las utiliza. Si no hay ganado suficiente o lo hay en exceso, la pradera o el pastizal no sólo producirán menos sino que entrarán en proceso regresivo.
Se insiste, en fin, en la peligrosidad ante el futuro que encierra la orientación productiva hacia la leche,que se detecta a la hora del aprovechamiento de los nuevos recursos herbáceos incorporados a la explotación, situación que exigirá a medio plazo la ordenación de la producción lechera a nivel de tOdo. el país.
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