La Terapia Cognitivo–Conductual (TCC) se está utilizando en nuevas enfermedades orgánicas crónicas, como la fibromialgia (FM), el Síndrome de la Fatiga Crónica/Encefalomielitis Miálgica (SFC/EM) y las Sensibilidades Químicas Múltiples, como tratamiento con la hipótesis errónea de que estos enfermos tienen “pensamientos inadaptados”. Este uso coercitivo de la TCC se está llevando a cabo para adelantar las agendas de las administraciones públicas en estas enfermedades ignoradas y desatendidas. Otras psicoterapias brillan por su ausencia en estas enfermedades en las que los afectados tanto apoyo necesitan para poder recuperar su dignidad.
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