El accidente vascular en los niños no es un evento muy raro, motivo por el cual, el pediatra debería pensar en el mismo ante un déficit neurológico de origen inexplicable. Se presenta el caso clínico de un niño de 7 años de edad con antecedente de traumatismos mínimos que inicia el cuadro con déficit motor progresivo en las 4 extremidades, cefalea intensa y posteriormente, hipertensión arterial severa refractaria al tratamiento. La terapéutica fue conservadora por la cantidad de tiempo transcurrido entre el debut del cuadro y el ingreso a la UTI. Recibió megadosis de corticoides por 3 días, antiagregantes plaquetarios y medicación antihipertensiva múltiple hasta el control de la presión arterial con clonidina. Mediante estudios por imágenes y arteriografía, se diagnosticó: disección de la arteria vertebral derecha y lesión isquémica de la porción superior de la medula e inferior de la protuberancia, descartándose las etiologías cardiaca, vascular, renal, autoinmune, hematológica, e infecciosa, entre otras. El niño egresó del hospital a los 19 días en proceso de recuperación neurológica y a los 30 días ya no presentaba ningún déficit motor. En el presente trabajo se discute la importancia del diagnóstico precoz para instituir la terapéutica adecuada, así como los factores pronósticos.
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