El establecimiento de los grupos arabo-bereberes en la península Ibérica desde principios del siglo VIII fue un factor determinante en la formación y en el proceso evolutivo de al Andalus como entidad política, económica y social. La zona de Tarifa, y tierras adyacentes, adquirieron desde los inicios de la invasión un gran protagonismo, pues la primera incursión arabo-bereber, la realizada en 710, se desarrolló en gran parte aquí. Este territorio, tras los sucesos de 711, fue muy pronto sometido y repartido, quedando establecidos elementos bereberes con su habitual modelo de asentamiento, el cual presentaba un hábitat rural disperso y organizado en pequeñas comunidades clánico-tribales prácticamente independientes que intentaron evitar su sometimientotanto al poder estatal como al de otros grupos bereberes.
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