El término "combinación" incluye prácticamente todas las modalidades en las que una medicación puede añadirse a otra. Los otros términos de uso frecuente son "aumento", que implica un efecto aditivo de la adición de un segundo fármaco al obtenido de la prescripción de un primero, y "adyuvante", que implica la adición a un tratamiento existente, posiblemente eficaz que, por una razón u otra, no puede o no debe interrumpirse. Las cuestiones que se derivan en todas las indicaciones potenciales son: a) ¿Cuánto tiempo es razonable esperar para poder demostrar la insuficiencia de la respuesta a la monoterapia?; b) ¿Mediante qué criterios debe definirse dicha respuesta?; c) ¿Cuán óptima es la dosis de la primera monoterapia y, por consiguiente, con qué certeza sabemos que su falta de efecto se debe a una respuesta realmente insuficiente? Antes de considerar un tratamiento de combinación, es preciso que se cumplan uno o más de los criterios siguientes: a) la monoterapia solo ha sido parcialmente eficaz en los síntomas básicos; b) la monoterapia ha sido eficaz en algunos síntomas concurrentes pero no en otros, por lo que se considera que se requiere una medicación adicional; c) en algunas circunstancias podría estar indicada una combinación particular de novo; d) la combinación podría mejorar la tolerabilidad porque ambos fármacos pueden administrarse por debajo del umbral de la dosis individual asociada a efectos adversos. Los responsables de las políticas sanitarias han suscitado preocupación principalmente con el criterio a, y en principio como mínimo, con el c. En la práctica clínica la utilización de un tratamiento de combinación refleja el desenlace, con frecuencia insatisfactorio, del tratamiento con un fármaco individual.
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