El envejecimiento de la población es un hecho constatado en las últimas décadas en España, principalmente debido al descenso en la natalidad y el aumento en la esperanza de vida. Debemos tener en cuenta que muchos tipos de cáncer tienen su mayor incidencia después de los 60 años y que, sin embargo, la población anciana no ha sido representada de forma suficiente en los ensayos clínicos.
Un paciente anciano sin comorbilidades puede ser tratado de forma similar a la población adulta joven. Sin embargo, la realidad nos muestra la presencia de comorbilidades y alteraciones funcionales en este subgrupo de pacientes.
En el momento de decidir el tratamiento a administrar al paciente anciano debemos tener en cuenta su estado funcional y las alteraciones fisiológicas que acontecen en este subgrupo de personas, alteraciones en la absorción, distribución y excreción de medicamentos.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados