Es como si los repartos se hubieran vuelto, de pronto, del revés. Nombres, caras, cuerpos y voces nuevas se han adueñado de los carteles miesntras directores y productores visitan escuelas, teatros y laboratorios en busca de un descubrimineto que hoy parece ser el mayor talismán de una película. Los protagonistas han de ser jóvenes y los actores, por tanto, nuevos, frescos, distintos. Eso vende. O no, quién sabe. Pero los que llegan, sean jóvenes o no vienen entrenados como nunca, dispuestos a dar la batalla frente a la cámara. Preparados, listos...
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