Hubo un tiempo en que un apasionado beso al atardecer era seguido de inmediato por la mañana siguiente. Más tarde, el mismo beso se prolongaba en símbolos tan poco discutibles como la imagen de un tren entrando en un túnel. Hoy, incluso en el cine de consumo masivo, el acto de amar tiene más de coreografía minuciosamente diseñada que de insinuación o sugerencia. ¿Elipsis o sexo explícito?¿Estamos saturados o aún deberíamos ver mucho más ? ya que no existe la censura, no hablemos de moral. Hablemos de cine.
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