José Humberto Fouz, Fernando Quiroga y José García, tres jóvenes gallegos residentes en Irún, cruzaron el 24 marzo de 1973 la frontera con Francia para ir al cine. Nunca más se ha vuelto a saber nada de ellos. Las sospechas sobre su desaparición se dirigieron casi desde el principio hacia ETA, aunque la banda armada nunca la reivindicó. La tregua decretada por la banda en septiembre de 1998 hizo concebir esperanzas a las familias de que la organización terrorista reconociese su responsabilidad en el asesinato y facilitase los datos para encontrar sus cuerpos, como había hecho en los últimos meses el IRA con sus desaparecidos. Sin embargo, la ruptura del alto el fuego amenaza con alargar un misterio que dura ya, veintisiete años.
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