Entre las principales piezas que los Reyes Católicos enviaron a la Capilla Real de Granada se cuentan varios tapices. Isabel de Castilla y Fernando de Aragón habían adquirido muchos ejemplares a lo largo de los años, de manera que cuando la reina murió, tenía más de trescientos paños. Su marido quiso enviar veintidós a la capilla funeraria que habían fundado. Cuando el rey estaba próximo a morir, quiso aumentar el número de tapices incorporando otros cuatro de su tesoro. Sin embargo, hubo cambios y al final solo veinticinco piezas ingresaron en la Capilla Real, en parte diferentes a la primitiva idea. Ahora, a partir de documentos inéditos conservados en el Archivo General de Simancas, por primera vez podemos demostrar cuántos y cuáles fueron los tapices que se enviaron, lo que permite acercarse al verdadero valor de los tapices en los tesoros en los siglos XV y XVI.
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