A partir del año 1981 tuve la suerte de comenzar a trabajar como Profesor de Teología en la UCA. En octubre de 1982, su Rector, Monseñor Guillermo Blanco, creó el Centro de Espiritualidad y Acción Pastoral y me nombró su primer Director. Desde entonces y hasta que el Señor lo llamó para ir a su casa definitiva, tuve la suerte de compartir con él todos estos años, como discípulo, colaborador directo y acompañante espiritual. En este artículo quisiera recordarlo como: 1) Hijo del Padre; 2) Padre de todos y 3) Rector de la UCA.
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