En este artículo se nos propone una lectura no habitual de la celebración del cincuentenario del Concilio Vaticano II. Si queremos que el espíritu conciliar siga inspirando nuestra vida cristiana y sobre todo la misión evangelizadora de la Iglesia, conviene ir más allá de las interpretaciones que hasta el presente se han hecho del Concilio. Conviene que comencemos a percibir que nuestros actuales signos de los tiempos son muy diferentes a los que imperaban hace cincuenta años en la Iglesia y en el mundo
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados