Sobre los sentimientos, los sueños, las ilusiones, nada que objetar. Cada uno tiene lo que tiene, y punto. Y es muy libre de perseguirlos. Lo malo es que, a veces, los forjadores de sueños ajenos lo que en realidad hacen es encubrir con ellos sus propias apetencias, y para ello manipulan, deforman, mienten, envueltos en banderas.
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