No en vano ellas concilian las miradas y prenden sueños, vientos, nubes y vuelos de rapaces. De sus entrañas y por sus flancos fluye la vida. Poseen criaturas portentosas y paisajes cambiantes que invitan a reflexionar. Los hombres las han comtemplado tanto que, se diría, hasta las más salvajes son un poco humanas, y sin embargo hasta las más humanas tinen facetas recónditas, secretas. Son lugares clave. Para muchos, entornos casi mágicos, repletos de poder y de misterio.
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