A lo largo del año que ahora acaba, y como consecuencia del impacto de la crisis en las finanzas públicas, se inician los recortes en los programas de ayuda la desarrollo, recortes que al finalizar el ejercicio amenazan con el cierre de facto de varias agencias autonómicas dedicadas a la cooperación al desarrollo, y el hundimiento de los programas de ayuda de muchos ayuntamientos españoles. Se encienden las luces rojas de las ongs, que ven peligrar los programas ya puestos en marcha, a la vez que se agotan de cara al futuro sus fuentes de financiación pública. ¿se trata de una situación coyuntural, o es más bien el reflejo acelerado de la pérdida de consistencia y de sentido del papel de la ayuda, tal como se venía ejerciendo?
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