Las ventajas para el transporte de una vía navegable, como el bajo consumo de energía, la alta seguridad operativa y la gran eficiencia económica, han sido las razones fundamentales que han impulsado la construcción del canal Meno-Danubio. Junto a estos factores, el respeto al medio ambiente y las mejoras ecológicas y paisajísticas convierten a este canal en una extraordinaria de obra de la ingeniería civil. Su existencia hace posible la navegación desde Rotterdam, en el mar del Norte, hasta Sulina, en el mar Negro, a lo largo de una vía fluvial de 3.500 kilómetros.
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