Debido a que los resultados del trasplante pulmonar son todavía inferiores a los obtenidos en otros trasplantes como el cardiaco, el renal o el hepático, los retos de la medicina se deben centrar en aumentar la supervivencia funcional de los injertos. La intervención provoca marcados cambios fisiopatológicos posquirúrgicos a nivel del parénquima pulmonar, la caja torácica, las vías aéreas y la circulación pulmonar. No obstante, el paciente está sometido a riesgos que es importante conocer y controlar, como las complicaciones atribuibles total o parcialmente al tratamiento inmunosupresor, entre ellas la patología cardiovascular, la aparición de tumores, infecciones y, por supuesto, la disfunción crónica del injerto.
El pronóstico del paciente va a depender, en gran medida, de la mayor o menor eficacia en prevenir, diagnosticar precozmente y en su caso tratar de forma adecuada las posibles complicaciones. Por ello, independientemente del tiempo postrasplante, los receptores son sometidos a una estrecha monitorización funcional y clínica. En este artículo revisaremos las alteraciones funcionales características del receptor de un trasplante pulmonar y la utilidad en el seguimiento del paciente de las diferentes técnicas diagnósticas.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados