La cueva de Hornos de la Peña forma parte de la primera serie de cavidades descubiertas a inicios del s. XX en la región cantábrica y que fueron compendiadas en la obra clásica «Les Cavernes de la Région Cantabrique» (1911). Tal y como sucede con otros sitios estudiados en dicho trabajo, la cavidad no ha sido objeto hasta la fecha de un reestudio exhaustivo más allá de algunas aproximaciones puntuales que no han sustituido a la publicación original. Recientemente, una revisión parcial de las representaciones de la cueva, que aplica las últimas metodologías de estudio del arte parietal, ha permitido a los autores identificar tres ciervas trilineales grabadas completas en el vestíbulo de la cavidad que anteriormente habían sido interpretadas como trazos no figurativos, así como una cuarta situada en el interior. Mediante el presente artículo se pone en relieve la importancia del hallazgo, y sus implicaciones tanto para el conocimiento de la actividad gráfica de la cavidad como para la región cantábrica. Resulta especialmente relevante el caso de la cierva grabada en la parte profunda de la cueva, primera de estas características, que reafirma la vinculación de los esquemas formales de los conjuntos exteriores con algunas representaciones situadas en las zonas interiores de las cuevas.
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