El diseño de moda español, pese a ser rico en talento y creatividad, ha encontrado históricamente dificultades para ser reconocido fuera de nuestras fronteras. A través de la puesta en valor de nuestros diseñadores y de la asimilación de nuestra herencia artística debemos encontrar las herramientas y los caminos para darle al diseño español el lugar que le corresponde dentro del panorama internacional. Embajadores como Balenciaga o David Delfín consiguen que el nombre de nuestro país sea un poco más visible dentro del circuito global, pero todavía queda mucho por hacer en este aspecto.
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