Se estudia, en Sevilla capital, la prevalencia de mordidas cruzadas en un total de 1.297 niños menores de 6 años de edad. Se analizan, asimismo, y con carácter preventivo, sus posibles correlaciones con factores ambientales que, como los hábitos, son considerados nocivos para la obtención de una normal oclusión. Para ello, y gracias a la colaboración del Centro Municipal de Salud, se seleccionaron, de los seis distritos sanitarios de los que consta Sevilla capital, un total de 18 colegios que, aunque elegidos al azar , tenían iguales niveles socioeconómicos (alto, medio y bajo). Con el material habitual, las exploraciones realizadas "in situ" por un equipo de tres odonto-estomatólogos que previamente habían aunado criterios. Valorados los resultados, el 21,8% de los niños presentaban una mordida cruzada. El 19,7% posterior y el 2,1% anterior. Las funcionales representaron el 5,6% y las no funcionales el 16,2%. Respecto a correlaciones, en mayor o menor medida, dichas mordidas tuvieron que ver con factores ambientales, y en este sentido no sólo dependieron del tipo de factor, sino del tiempo de actuación del mismo en el niño.
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