Las causas que han llevado a un paciente a ser catalogado como paciente inmunosuprimido son por supuesto variadas y múltiples. La restauración protésica es diferente de unos a otros. Podemos encontrar pacientes en los que su estado dental, en cuanto a su restauración protésica, no es diferente a la media del resto de la población, y otros que presentan un edentulismo importante, debido a que el propio proceso general ha llevado a éste a un deterioro dental avanzado que ha provocado o provocará la pérdida parcial o total de sus dientes. Si bien la mayoría de los servicios odontológicos prestados a este tipo de pacientes se equipara a los demás, en el más estricto sentido de rehabilitación oral extensa, en muchas ocasiones debemos evitar y proponer al menos temporalmente un tratamiento conservador y de mantenimiento de las funciones orales mínimas.
Destacaremos respecto al tratamiento prostodóncico dos apartados que el odontoestomatólogo tiene que afrontar.
En primer lugar, referente al proceso clínico del paciente, y así desde el diagnóstico y plan de tratamiento, en el que hay que tener en cuenta que algunas de las manipulaciones encaminadas a su rehabiltación oral pueden ser relativamente invasivas y es posible que exista una bacteriemia, que, si además presenta algún factor añadido, como pueden ser alteraciones morfológicas cardíacas, multiplica el riesgo de enfermedad posterior. También las complicaciones derivadas del uso de prótesis pueden ser más severas y molestas en los pacientes inmunosuprimidos, ya que las propias complicaciones orales de la enfermedad general y de las derivadas de la disminución la inmunidad, como es la candidiasis oral, la periodontitis necrotizante ulceratíva, las infecciones herpéticas, etc. dificultan la curación de cualquier lesión que se produzca.
El segundo punto de gran importancia para el odontoestomatólogo, y debido a que un grupo de pacientes inmunosuprimidos lo son por el virus de inmunodeficiencia humana, pudiendo estar implicados otros virus como los de la hepatitis B o C, es la desinfección sistemática de las impresiones, registros y prótesis de estos pacientes, sin que los productos utilizados o el tiempo que en ellos deben estar puedan alterar las características deseables de éstos, y al mismo tiempo proteger correctamente al equipo odontológico de cualquier posible contagio. En este sentido, existen algunos productos de desinfección usados después de la toma de impresiones y/o registros, que si bien son altamente eficaces para el control de las infecciones cruzadas, pueden alterar la fidelidad de reproducción de los datos clínicos, complicando, por lo tanto, la elaboración de las prótesis. Una de las perspectivas actuales con algunos materiales de impresión es que contengan a la vez el desinfectante adecuado para el control antibacteriano. Además, estos pacientes, en los eslabones de la cadena de infección, reúnen dos características que los hacen más susceptibles a nuevas infecciones; como hospedador presentan una idiosincrasia peculiar y además fácilmente erosiones o lesiones, que son una puerta de entrada a través de la cual el patógeno puede acceder. Por lo que debemos prestar especial atención a la desinfección de nuestras prótesis antes de insertarlas a estos pacientes.
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