Tanto para el diplomático Alexis Leger como para Saint-John Perse, a quien eligió como su doble poético, «el exilio se abre por todas partes» e impide el arraigo firme de cualquier asentamiento identitario. Siguiendo en la obra el principio de lo desacostumbrado tan apreciado por el poeta, el extranjero y sus encarnaciones trazan un singular recorrido que, en contrapartida, esboza su retrato difractado, una caracterización cercana al bosquejo que trata de universalizarlo y erigir su palabra en un discurso constituyente que interroga su condición, querida y reivindicada. En esa radical alteridad y en la mirada que de ella surge, se origina no tanto una «incitación ajena» como una palabra poética cuya agudeza parece expresar directamente lo Diverso de un mundo, pero que al tiempo ofrece una condición de existencia a ese otro que hay en nosotros que es el extranjero.
According to the diplomat, Alexis Leger, as well his chosen alter-ego Saint-John Perse, “doors open on exile” and forbid all strictly established forms of identity. Adopting the unaccustomed principle, so dear to the poet, to his work, the Stranger and its reincarnations draw out a singular thread which in return outlines a diffracted portrait, a characterization close to a sketch which tends to universalize and raise a constituting statement which questions its conditions, both deliberate and assumed. In this radical otherness, and the gaze on which it is originally based, much more than an “incentive from somewhere else” comes an acute poetic phrase which seems to illustrate the miscellany of the world but also offers a condition of existence to this other in us, the Stranger.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados