El autor pone de manifiesto la persistencia desesperante de las molestias astenópicas en ciertos enfermos, a pesar de toda perfecta corección, y demuestra que muchos de estos casos explorados tienen alteraciones funcionales neuro-vegetativas, que son las que mantienen síntomas astenópicos, debido a que el parasimpático frontal es el encarado dentro del parasimpático craneal, comprendiendo los grupos celulares anejos del III par craneal, que van a él mezclados, de la inervación de la musculatura intínseca ocular, o sea la del ciliar. La influencia del parasimpático en el tono de este músculo es indudable y, por tanto, sus distonias o disregulaciones pueden ocasionar trastornos astenópicos. El autor señala dos tipos observados de astenópicos por disregulación vegetativa: los típicos del parasimpático craneal y los anfotónicos de los dos factores simpáticos, acompañados de trastornos variados. Describe la frecuencia de estos estados según edad, constitución, estado psíquico y hormonal; manifiesta la frecuncia de la llamada distonia global anfotónica y sus principales síntomas. Indica la necesidad de un buen diagnóstico causal, para no hacer de las distonias N V un cajón de sastre. Pone de manifiesto la poca seguridad de las pruebas farmacológicas como medio diasgnóstico. Relata los síntomas denominados anomalías bipolares, y por fin indica el esquema de tratamiento, demostrando la inocencia curativa de la medicación sintomática, aunque sea siempre indispensable, unida a la causal más importante. Se extiende en los empleos de los simapaticomiméticos o adrenérgicos y de los parasimpaticomimeticos o colinérgicos, y termina el buen emepleo en la práctica de las combinaciones de las curas sedantes y tónicas, régimen, etcétera. Segunda Sesión Científica. Día 27, martes, a las 9.30. Presidencia: Dr. Leoz Ortín
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