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Las relaciones entre la tensión vascular retiniana y la tensión ocular

  • Autores: Edward Grom
  • Localización: Archivos de la Sociedad Oftalmológica Hispano-Americana, ISSN 0365-7051, Vol. 12, Nº. 11 (NOV), 1952, págs. 1273-1290
  • Idioma: español
  • Texto completo no disponible (Saber más ...)
  • Resumen
    • El autor analiza las relaciones fisiológicas y patológicas entre la tensión arterial retiniana y la tensión ocular. Distingue los siguientes tipos de estas relaciones: 1. La tensión arterial retiniana y la tensión ocular en nivel fisiológico, es decir, la tensión arterial retiniana es proporcionalmente más alta que la tensión ocular. En este estado la tensión ocular es igual 16-24 mm. Hg., tensión diastólica retiniana igual al 50 por 100 de la tensión arterial diastólica braquial y la tensión sistólica retiniana igual, aproximadamente, al 70 por 100 de la tensión braquial fisiológica. 2. La tensión arterial retiniana desproporcionalmente alta en comparación con la tensión ocular, observando las eventualidades: a) Tensión arterial retiniana alta y ocular normal; b), tensión arterial normal y ocular baja; c), tensión arterial alta y ocular baja. Estos estados favorecen la aparición de las lesiones que diríamos parten de los vasos, es decir, hiperemias y hemorragias. 3. La tensión arterial retiniana desproporcionadamente baja en comparación con la tensión ocular. Digamos que aquí las lesiones patológicas tienen la dirección contraria a la del grupo anterior. Podemos distinguir las siguientes eventualidades: a) Tensión arterial retiniana baja y ocular normal, que encuadra el glaucoma sin hipertensión de otros autores; b), tensión arterial retiniana normal y tensión ocular alta, es decir, la tensión arterial retiniana conserva su relación fisiológica con la tensión arterial general y no acompaña la tensión ocular en su elevación; c), tensión arterial retiniana baja y ocular alta; este estado se pudiera llamar estado desfavorable de los hipertensos oculares o glaucoma de hipotensos arteriales. En general, en este grupo puede esperarse una más fácil aparición de trastornos sanguíneo-nutritivos en la retina y papila óptica, con sus secuelas patológicas. 4. La tensión arterial retiniana y la tensión ocular concordante patológicas, altas o bajas. En la primera posibilidad encontramos casos de la hipertensión ocular bien tolerada por los hipertensos arteriales; en la segunda posibilidad observamos bajas de la tensión ocular en los casos de hipotensión arterial repentina (shock). En diferentes grupos de esta clasificación se citan varios casos observados por estos autores y por el autor mismo: El autor nombra las siguientes conclusiones: I. Existen estados oculares donde el cuadro ocular recuerda el glaucoma, faltando únicamente uno de los signos clásicos, es decir, la hipertensión ocular. En realidad, en muchos de estos casos los enfermos presentan una hipotensión arterial, general y retiniana, de larga duración. II. Existe la necesidad de tomar la tensión general arterial y retiniana en enfermos de glaucoma, con el objeto de evitar una discordancia introducida entre la tensión arterial retiniana y la tensión ocular. Por discordancia introducida, el autor comprende una disminución, por medios terapéuticos o quirúrgicos, de la tensión arterial o de la tensión ocular no simultánea en los hipertensos arteriales, quienes padecen a la vez de hipertensión ocular, lo que puede tener graves consecuencias oculares. También puede suponerse que tiene cierto valor terapéutico la elevación de la tensión arterial en los hipotensos que padecen de hipertensión ocular.


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