Algunos signos hablan de Lola como una agencia singular: el soporte de una red mediana en tamaño pero no en prestigio, un equipo de setenta personas marcado por la multiculturalidad (conviven más de quince nacionalidades), un fuerte componente latino que les potencia de cara a una visión de mercado sin fronteras y una base de negocio sólida proveniente de su cliente Unilever. Ahora, dicen, ha llegado la hora de conseguir nuevos retos en un entorno de crisis que sus responsables internacionales, Tony Wright y Michael Wall, quieren ver como una oportunidad, según señalaron en la presentación a la prensa de los nuevos equipos, celebrada recientemente en la sede de la agencia.
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