Romero se sitúa al frente de la APG (ver Anuncios, 16 de enero) con el deseo de mantener una máxima que sus asociados han defendido desde el comienzo: primar la disciplina por encima del puesto profesional, es decir, contribuir por encima de todo a la influencia del pensamiento estratégico como parte vital del proceso publicitario. Y hacerlo desde el planteamiento de que éste debe impregnarlo todo, como en cierto modo debe hacerlo la vertiente de la creación, en un nuevo entorno más colaborativo y flexible. Promover el debate y trabajar conjuntamente con anunciantes e institutos de investigación son algunos de los puntos fundamentales de su programa.
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