Viña Pomal llevaba años sin contar con presencia en medios, lo que se había traducido en una pérdida de notoriedad para la marca. Por otra parte, hasta la fecha, la publicidad de este vino había centrado su protagonismo en el propio producto o se había relacionado con elementos tradicionales de la buena mesa. En diciembre de 2004, Codorníu, propietaria de Bodegas Bilbaínas, decide poner a concurso la cuenta de Viña Pomal y Altraforma resulta la agencia ganadora
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