Asistir a quince ponencias sobre lo último en comunicación comercial, la mitad de ellas de alto nivel, produce, como primer efecto, una completa desorientación. Pero las horas de aeropuerto y vuelo que nos regala la distancia a Buenos Aires pueden obrar milagros. No digo yo que esta crónica sea un milagro, pero sí que al menos a mí me ha servido para explicar lo que cualquier asistente a este congreso, o a otro similar de los que se organizan por el mundo, considerarían un caos de mensajes contradictorios. Por poner un ejemplo, si se tratase de un director de agencia, a su vuelta no sabría si despedir a los creativos o crear un departamento para producir programas audiovisuales en nuevos formatos
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados