La radio puede ser un medio magnífico para la publicidad, pero lo cierto es que luce poco en términos creativos. Siguen siendo escasas las cuñas brillantes, la mayoría de ellas firmadas siempre por los mismos anunciantes, que se pueden escuchar en el medio. A su lado perviven ejemplos de la publicidad más rancia- que, por regla general, no procede de una agencia, sino de pequeños anunciantes que sacrifican la creatividad a cambio de una mayor presencia- que mantiene los esquemas de hace treinta o cuarenta años. Una situación que, a juicio de varios directores creativos, podría cambiar si anunciantes y agencias pusieran mayor empeño. Unos en forma de inversión y otros de la misma manera que cuidan otros medios.
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