Hubo un juez, Guillermo Ruiz de Polanco, que definió a Cristina Almeida Castro (Badajoz, 24-7-1944), allá por finales de enero de 1988, como "chabacana, inelegante, frívola y ligera de lengua". Cristina debió echarse a reír porque puesta a escuchar lo que han dicho de ella sus adversarios- que los tiene a toneladas- sus oídos han recogido, y su cerebro ha archivado, los más sonoros insultos. Pero como quien ve llover. Contra la lluvia, el paraguas. Cristina, contra los ataques, también utiliza el paraguas que le permite seguir viviendo sin mojarse.
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