Transfusión sanguínea o de componentes es el procedimiento a través del cual se introduce, por vía venosa, sangre reconstituida o componentes específicos para restituir o sustituir la función del elemento deficiente (García y col 2003). La transfusión sanguínea se define como un tratamiento de apoyo que se administra para corregir deficiencias en un paciente hasta que se haya superado el trastorno (Hohenhaus y Rentko 2002). La administración de sangre total está indicada en animales que cursan con anemia severa, suficiente para impedir la correcta oxigenación de los tejidos (Sellon 2000). Las indicaciones más frecuentes para una transfusión sanguínea son la destrucción acelerada de eritrocito s y las hemorragias masivas producto de accidentes o traumas (Williamson 1993). En medicina veterinaria, la mayor parte de las veces se administra sangre fresca y completa del donante, pero es preferible administrar los componentes de la sangre por separado, porque proporciona al paciente sólo lo que necesita y se evitan reacciones adversas (Cotter y Stone 1994). El plasma ha sido utilizado para terapia primaria o de soporte en variadas enfermedades, reemplazando inmunoglobulinas perdidas, factores de coagulación, enzimas y proteínas, ayudando a mantener la presión oncótica vascular (Feige y col 2003). En animales normovolémicos y anémicos existe la alternativa de transfundir sólo eritrocito s en vez de sangre total, exponiendo al receptor a una menor cantidad de proteínas extrañas (Sellon 2000). Además, la administración de sangre total puede predisponerlo a una sobrecarga de fluido, mientras que la administración individual del componente deficiente es más apropiada (Collatos 2003). A pesar que las transfusiones de sangre se consideran con frecuencia como una terapia necesaria y de importancia vital, no están libres de riesgo de reacciones adversas. Debido a que cada transfusión conlleva el riesgo de provocar una reacción adversa, los médicos veterinarios deben considerar siempre los beneficios terapéuticos y el riesgo de una reacción, previo a la administración (Hohenhaus 2000). El uso de componentes sanguíneos con alto contenido de leucocitos tiene un importante rol en las reacciones postransfusionales (Benavides 2000). La reacción inmediata febril, no hemolítica, se produce por la interacción de los leucocitos y citoquinas del producto transfundido con los anticuerpo s del receptor (Zamudio 2003). Las reacciones tardías de aloinmunización y refractariedad plaquetaria se presentan como resultado de respuestas inmunológicas a leucocito s de transfusiones previas. Además, se ha planteado que los leucocitos transfundidos favorecen la inmunomodulación en el receptor con la recurrencia de cáncer, metástasis y crecimiento tumoral e infecciones postoperatorias. Para minimizar o prevenir las reacciones adversas señaladas previamente está indicado someter a la unidad de sangre a un procedimiento de leucorreducción antes de ser transfundida al receptor (Lombana y col 2002, Disk 2002). La leucorreducción se refiere al proceso mediante el cual se obtiene un hemoproducto con un número reducido de leucocitos, entendiendo como tal en medicina humana productos con concentraciones residuales de leucocitos menores de 5x 10 por unidad de hemoproducto (Disk 2002). Para lograr estas cifras se requiere de métodos de leucorreducción que permitan obtener un producto con menos de un 20% de los leucocitos originales y que no afecte la viabilidad de las células rojas (Brownlee y col 2000). Existen diversas técnicas que se utilizan para leucorreducir la sangre, entre ellas la sedimentación, el lavado de eritrocitos y la centrifugación. En la actualidad la técnica más utilizada es la filtración (Bravo 2002), pero este proceso no remueve las citoquinas y fragmentos de células blancas liberadas durante el tiempo de almacenamiento del componente leucorreducido (Benavides 2000). En oposición a esto, los componentes fraccionados por centrifugación son leucorreducidos en un 80 a 90%, siendo éste el método que proporciona el menor número de leucocito s contaminantes en sangre almacenada (Benavides 2000). La tecnología del sistema Top and Bottom de Optisystem® descrita por Hogman y col (1988) se basa en la centrifugación, mediante la cual se logra reducir sobre un 80% de leucocitos totales. El método consiste en centrifugar la unidad de sangre recolectada del donante para dividida en tres capas; plasma, costra flogística y eritrocitos. Posterior a esto se separan mediante presión las tres capas anteriormente descritas, depositando el plasma en una bolsa, los eritrocito s en otra que contiene Adsol como líquido diluyente (anticoagulante y nutriente), mientras que la costra flogística permanece dentro de la bolsa original. Este procedimiento se hace posible mediante un sensor óptico que detecta el movimiento de la costra flogística a medida que la unidad de sangre entera se vacía, regulando el paso del plasma y de los eritrocito s a sus respectivas bolsas (Benavides 2000). En medicina veterinaria existen escasos antecedentes sobre el empleo de la leucorreducción. En un estudio realizado en la Universidad de Washington (Brownlee y col 2000) obtuvieron una reducción en el número de leucocitos de 88, 9% cuando la unidad de sangre canina fue leucorreducida con un sistema de filtración durante los 30 minutos posteriores a su recolección. El empleo de estas técnicas para la transfusión de hemoproductos en medicina veterinaria permitiría reducir la presentación de reacciones transfusionales adversas y optimizar el uso de la sangre. Con dicho propósito el presente trabajo tiene como objetivo estimar la eficiencia de una técnica de leucorreducción en unidades de sangre de caninos y equinos.
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