La deficiencia de selenio (Se) se ha asociado con algunas patologías del bovino como enfermedad del músculo blanco, retención de placenta, inmunosupresión y mastitis, entre otras (Miller y col 1993); igualmente, alteraciones en el crecimiento y desarrollo estarían relacionadas con cambios en el metabolismo hormonal tiroideo inducidos por la deficiencia de Se (Wichtel y col 1996\ Wichtel y col 1996). El yodo, zinc y Se participan en la síntesis de las hormonas tiroideas (Ruz y col 1999). Además, el se forma parte de la estructura de diferentes proteínas del organismo y su concentración en la glándula tiroides es más alta que en otros tejidos (Howie y col 1995); también, es constituyente de cuatro glutatión peroxidasas y tres iodotironina 5' -deiodinasas (DI; EC 3.8.1.4), tipos 1, II YIII, entre otras selenoproteínas (WichteI 1998, Holben y Smith 1999). La DI tipo 1 se expresa en diferentes órganos, como el hígado, riñones y glándula tiroides, la tipo II lo hace en el sistema nervioso y el tejido adiposo pardo, y la tipo III en el útero y la placenta (WichteI1998, Allan y col 1999, Arthur y col 1999, Holben y Smith 1999). Las DI catalizan la deiodinación de la prohormona 3, 5, 3', 5' -tetrayodotironina (L-tiroxina, T4) a su forma metabólicamente activa la 3, 5, 3' -triyodotironina (T3)(Berry y Larsen 1992, Brent 1994, Arthur y col 1999). Las hormonas tiroideas tienen como efecto el aumento de la tasa metabólica celular. En particular sobre el metabolismo lipídico, la actividad tiroidea es inversa a la concentración sérica de colesterol, lo que estaría indicando que una hipercolesterolemia podría asociarse con alteraciones de la función tiroidea; pero, una hipocolesterolemia tiene poco valor como indicador de hipertiroidismo (Brent 1994, Duntas 2002). En rebaños lecheros del sur de Chile se ha descrito la deficiencia de Se diagnosticada mediante la determinación de la actividad eritrocitaria de la enzima antioxidante glutatión peroxidasa (GSH-Px; EC 1.11.1.9) (Ceballos y col 1998", Wittwer y col 2002). En vacas lecheras mantenidas en praderas con forrajes con un bajo contenido de Se, las concentraciones de T3 se mantuvieron significativamente más bajas durante la lactancia que en vacas suplementadas con Se (Contreras y col 2002, 2005). También se han descrito signos clínicos compatibles con una deficiencia de Se en caprinos Cashmere, habiéndose observado una respuesta positiva a la suplementación con Se, considerándose el cambio de peso como indicador (Ceballos y col 1999b); sin embargo, no se observaron diferencias en la concentración de T4 entre las cabras suplementadas y no suplementadas con Se (Ceballos y col 1999ab); pero, no se estudió el efecto sobre colesterol, lipoproteínas y triacilgliceroles. En consideración a lo señalado, el objetivo de este estudio fue evaluar en vacas en lactancia sometidas a un estrés oxidativo inducido, el efecto de una dieta con un bajo contenido de Se y su suplementación sobre las concentraciones séricas de las hor~onas T3 Y T4' Y sobre las concentraciones de colesterol, lipoproteínas y triacilgliceroles.
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