La muerte del activista Txabi Etxebarrieta, en unn tiroteo con la Guardia Cívil, marcó el destino de ETA. Para vengar su desaparición la organización cometió su primer atentado: el del policia Melitón Manzanas. La ETA de hoy no tiene nada que ver con la de hace 30 años. Ahora sus victimas son los concejales demócratas del Partido Popular.
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