Testimonios inventados, insultos a famosos, embrollos sexuales, rumores morbosos. Los escándalos televisivos se han extendido por todo el mundo y muchos expertos hablan ya de "programación putrefacta". Sin embargo, ¿donde está el límite en la lucha por la audiencia? Estos espacios mueven cifras millonarias y los responsables de las cadenas los prefieren a los de calidad.
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