La justicia ha tardado casi diez años en establecer las responsabilidades por el agujero generado en Banesto a principios de los 90, pero al final lo ha logrado. El Tribunal Supremo ha dejado bien claro en su decisión que el maquillaje en la contabilidad financiera también es un delito. Con esta sentencia se ha generado una gran inquietud entre la clase financiera.
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