Hace un año, la familia del Partido Popular recibía el 2002 con cierta euforia y con la satisfacción del deber cumplido. La sociedad española sabe que somos fiables y previsibles. Cumplimos lo que prometemos, aseguraba por aquellas fechas a CAMBIO16 el portavoz parlamentario del PP, Luis de Grandes. Los datos económicos como la inflación y el empleo seguían siendo buenos y el mensaje lanzado por el propio José María Aznar de que España va bien había calado entre la opinión pública y también en la publicada, a pesar del 11-S y de que se comenzaba a hablar de recesión económica en la esfera internacional.
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