Dicen que tiene un lenguaje directo, que no duda en soltar un taco si es necesario dejar bien sentado algún concepto. También asegura Madeleine Albright que con ella los americanos van a conocer un poco mejor el mundo exterior, que por fin van a enterarse de lo que sucede en el resto del mundo. Pero por muy checa de nacimiento que sea, ya sufrió en su momento oportuno el lavado de cerebro al que se someten todos los norteamericanos: Fidel Castro también es para ella, la bestia negra del planeta Tierra.
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