El aforamiento y la inmunidad parlamentaria deben ponerse en cuestión en la actualidad. Muchas, si no todas, de las causas que justificaron la existencia de estas instituciones a finales del siglo XVIII ya no se sostienen y no sirven para dar cabida a su existencia en una sociedad absolutamente diferente como la presente del siglo XXI. Por otro lado, el aforamiento tal como está reconocido por el Tribunal Constitucional está en continuo choque con el derecho al doble grado de jurisdicción penal, reconocido en textos internacionales ratificados por España y es una institución absolutamente residual en otros ordenamientos jurídicos. ¿Por qué está tan difundido en España?
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados