Barack Obama ha cedido. No ha sido un acto de buena voluntad ni un esfuerzo personal por cumplir con algunas de las servidumbres que implica poseer el Premio Nobel de la Paz, al contrario, el guerrerismo del presidente ha quedado bien patente. Pero ha tenido que ceder.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados