El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) infantil, es un trastorno relativamente frecuente que causa importantes problemas a los niños y a sus familias. Entre las características propias de este trastorno se encuentra el alto grado de patología familiar, especialmente trastornos de ansiedad (entre ellos el TOC), ciertos patrones de parentalidad tendentes a la evitación y la rigidez, y un alto grado de acomodación a los síntomas. En los últimos años se han desarrollado tratamientos específicos desde el modelo cognitivo-conductual que incluyen a la familia. En el presente artículo, se ilustra una intervención cognitivo-conductual familiar en un caso de un niño de 11 años diagnosticado con TOC infantil. La intervención, que incluyó el entrenamiento de ambos padres en la aplicación de la exposición con prevención de respuesta (E/PR) consiguió una reducción significativa de los síntomas que se situaron por debajo del punto de corte y se mantuvo así tras tres seguimientos (uno, cuatro y nueve meses).
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