A veces la realidad más próxima puede pasarnos desapercibida. Pero si hacemos que a los niños y las niñas se den cuenta de cómo son o cómo cambian y se transforman las cosas a nuestro alrededor, entreteniéndonos un rato observando los detalles, es fácil que surjan interrogantes y se despierte el deseo de querer encontrar explicaciones a estos fenómenos. Si nuestra actitud se encamina más a facilitar que a proponer y a dejar tiempo para la observación, la experimentación y el descubrimiento, pueden aparecer ideas de los mismos niños que den lugar a la acción investigadora y ayuden a desvelar algunos de estos interrogantes.
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