En su pionera y erudita monografía Lupus Eritematoso publicada hace casi 30 años, el Dr. Edmund Dubois anotó: después de los 50 años de edad la preponderancia entre las mujeres es mucho menor y su incidencia se iguala entre los dos sexos. 1 Ésta es una de las conclusiones del estudio de 520 pacientes con lupus eritematoso generalizado (LEG) seguidos por un solo médico, quien también encontró que 90% de sus pacientes eran mujeres, la mayoría entre 20 y 30 años de edad al inicio de su enfermedad. El hallazgo tiene repercusiones claras: las hormonas sexuales femeninas están implicadas en la patogenia de este padecimiento autoinmune, de lo que, por cierto, ya se tiene amplia información. 2, 3 (ver abajo) En cambio, si los estrógenos contribuyen o no a la actividad de la enfermedad es palestra en la que aún hay desacuerdo. Por ejemplo, recientemente Mok et al. Mostraron que 14 pacientes con LEG e insuficiencia ovárica secundaria a ciclofosfamida seguidas durante cinco años, tuvieron menor número de reactivaciones que 40 enfermas con ovarios funcionales. 4 Igualmente, Buyon et al. Informaron que la frecuencia de recaídas en pacientes con LEG usuarias de anticonceptivos orales (AO) es menor, 5 mientras que Jungers y colaboradores señalaron que los AO aumentan la actividad renal6 y Julkunen et al. No encontraron diferencia en el número de reactivaciones del lupus entre las pacientes que toman AO y las que nunca los han usado. 7
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